Hace 4 años hice una entrada sobre incendios forestales que pretendía ser la primera de varias. Fue solo una introducción sobre los que quieren desviar la atención sobre las causas. Quedó para mejor ocasión continuar. ¡Hasta ahora!. Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena (como excepción local la Semana del Medio Ambiente de 2019). Mejor tarde que nunca. Todos los veranos seguimos jugando a la ruleta rusa, haciendo poco para evitarlos: es tan fácil quemar el entorno (cosa del cambio climático, hay que insistir) que la incertidumbre es cuando nos tocará y dará igual la causa concreta (rayo, pirómano, negligente trabajando con máquina cuando no se debe, accidente tráfico, tendido eléctrico mal mantenido, ...). Lo más sorprendente es que lo dicho en 2022 sigue vigente y todavía son numerosos los propagadores de bulos (p. ej. en ABC y Telemadrid), tratando de desviar la responsabilidad de quien lleva gobernando desde la tira de años. Muchos negacionistas ni habían nacido cuando ya gobernaba el PP en la Comunidad de Madrid, y quieren culpar a otros.
Aquí, la semana pasada nos enteramos en el pleno que existe un plan antiincendios elaborado por Tragsatec para la Comunidad de Madrid a petición de la anterior corporación y que la actual ni conoce ni encuentra. Por lo poco que se conoce (si alguien lo tiene me lo puede enviar o si tiene un enlace mejor) era una propuesta poco específica: lo principal (supongo, por desconocer el contenido completo) crear un cortafuegos de 30 metros de anchura alrededor del casco urbano, supongo incluidas las urbanizaciones. Hoy con los incendios de 6ª generación materializados en los incendios del SO de Madrid (más Toledo y Ávila) sabemos que tan drástica medida sería insuficiente, además de casi inviable salvo expropiación de todas las fincas afectadas.
A falta de encontrar dicho documento se debe ir debatiendo las medidas a ver si para el verano que viene tenemos un plan ya en marcha o aunque no esté completamente desarrollado que cada uno vaya haciendo su parte.
Como la experiencia ayuda, vamos a comentar algunas cosas que no se deben hacer:
- Urbanizaciones no perimetradas (ojo a la planificación urbanística). La forma habitual de las urbanizaciones de Bustarviejo y otros sitios ha sido hacer una calle central que da acceso a todas las parcelas creadas, de forma que el borde exterior de la urbanización son las fincas no urbanizadas, con pasto, monte etc. No se puede pretender que sean estos los que tengan que asumir la defensa antiincendios de las parcelas urbanizadas. Deberán ser estas quienes se protejan. Para nuevas urbanizaciones, debe haber una calle perimetral que de protección contra incendios y aprovechar los muros de piedra o bloques para reforzar la protección. Igualmente la dispersión de viviendas por el campo debe ser prohibida.
- Densas plantaciones de especies pirófitas: la amenaza principal de Bustarviejo son los pinares que rodean al casco urbano como el Pinar de la Umbría, o incluso son colindantes como el de Los Barrancos. Requiere clareo, corta ramas bajas en bordes, e intentar ir sustituyendo los pinos por robles y, hacia la solana o orientación este, encinas. Robles y encinas van saliendo espontáneamente (tal vez ayudados) pero con la densa sombra apenas crecen. En el caso del de Los Barrancos hay que ser especialmente cuidadosos pues tiene la función además de contener la erosión de los propios barrancos, "torrunteras" o cárcavas de la zona. Todo esto es tarea del servicio de Montes de la Comunidad de Madrid que habrá que exigir que realicen. Hay que tener en cuenta que al clarear crecerán más los matorrales pirófitos (jarales) y los propios pinos que habrá que controlar (p.ej. fomentando el pastoreo). Se debe obligar a actuaciones similares (clareos intensos, cortas en las bandas inmediatas) en los pequeños rodales de pinos junto casco urbano o urbanizaciones (La Pesquera, El Robledal). Una corta coordinada debe revertir beneficios a los propietarios.
- Setos de especies pirófitas, especialmente en borde casco urbano o incluso en el interior del mismo: ya vemos como la lluvia de pavesas de los grandes incendios quema los solares urbanos. Por lo mismo hay que reducir la plantación de resinosas y no confiar en el riego para mantener húmedos y menos inflamables estas especies: en caso de restricciones del suministro de agua (amenaza creciente otra vez por el cambio climático) nos veremos indefensos. En cualquier caso hay que vigilar los jardines y retirar toda la biomasa seca (además de la obvia por grandes ramas secas, también las pequeñas y abundantes ramas en setos por las ramas que se secan cuando no les llega luz). La ordenanza municipal del arbolado urbano autoriza la corta de cipreses de Arizona, especie que une el ser resinosa y acumular muchas ramas y piñas secas.
- Realizar trabajos forestales en plena temporada alta de incendios y con ola de calor, como la que ha realizado el clareo de la Dehesa Vieja hasta el 10 de julio, saltándose la normativa... Pasa también en obras en carreteras que cruzan el monte (por ejemplo en la subida a la Morcuera por Miraflores esta semana) y otros trabajos en la transición urbano-forestal.
- Las limpiezas en carreteras son insuficientes: la dirección general de carreteras obliga a retranquear unos 5 metros los vallados incluso de las dehesas municipales pero solo desbroza dos. Los otros tres debiera asumirlos con desbroces más selectivos, centrados en matorral y poda de ramas bajas o que deje incorporar estas márgenes a las fincas ganaderas.
Cosas que se hacían y ya no se hacen:
- El modelo tradicional de desarrollo urbano era tener muy próximos al centro urbano cultivos, de regadío o huertas si había agua disponible, y casillas para el ganado que se guardaba y se movía diariamente al monte o a prados privados. Por comodidad, lo que no descartaba que en municipios extensos como este hubiera otras casillas o casas de labor por todo el término. Esto hacía que el entorno de los pueblos estuviera tremendamente "limpio" de pasto o maleza, no así de excrementos que no era mayor problema pues la mayoría se recogía para abono. Realmente durante gran parte del s. XX la explotación de todo el término hacía que gran parte estuviera esquilmado (miren las fotos de la época) por lo que el riesgo de incendios era bajo y su extinción relativamente sencilla, o por lo menos asumible por los paisanos con simples ramas usadas como batefuegos. En los últimos 40 años del s. XX este modelo entró en crisis con la migración rural y abandono de usos. Las causas fueron diversos factores sociopolíticos, sin descartar que la tierra esquilmada no daba para la población creciente (pero este es otro debate). Hay que estimular que vuelvan las huertas y ganados al entorno del casco urbano, por lo menos en 1 km a la redonda. Algunos municipios cercanos cuentan con "cabras bombero funcionarias". No es fácil por la abundancia de minifundios y ser lugares con excesivas molestias al ganado (circulación vehículos, perros). Puede ser necesario acotar el perímetro con vallados (móviles o permanentes, pastores eléctricos), habilitar pasos de peatones y vehículos con pasos canadienses, uso de gps en ganado, etc. y hacer que todas las fincas de este contorno queden abiertas a tales ganados o que se encarguen los propietarios de su acondicionamiento. Hay que hacerlo fundamentalmente en invierno y primavera. Una vez hecho, en verano se puede prescindir para reducir las molestias. Y donde no llegue el ganado cuadrillas de desbrozadores para el pasto y matorral y podar ramas bajas arbolado. Debe estudiarse si hay lugares que puedan ser segados para forraje (p. ej. la Cañada Real Segoviana junto al Pedregal). Hay que obligar a la dirección de vías pecuarias y a la confederación hidrográfica a que colabore con estas medidas, pues hay arroyos y vías pecuarias que pasan por el casco urbano o por sus inmediaciones, como la Cañada Real Segoviana.
- El ayuntamiento de Bustarviejo contaba hasta los años 80 del s. XX con una cuadrilla de peones para realizar labores de mantenimiento de fincas del municipio, que participaba en las labores de extinción si se daba el caso. Aunque ahora la plantilla municipal se incrementa con trabajadores eventuales (¡como hace 40 años!) que realizan alguna de estas actividades de prevención, son claramente insuficientes. Se debe mejorar su formación, dedicación y condiciones laborales.
- Recoger leñas muertas. Se debe estimular esta actividad. Hoy en día las leñas locales se desdeñan e incluso son sustituidas por compra leñas lejanas, cierto que de mayor calidad (encina). Algunos aprovechamientos de leñas se han realizado de forma no sostenible (clareos si sacar el ganado, lo que impide su regeneración como en Navalmadero). También se debe alentar el aprovechamiento de la biomasa de las podas con astilladora local o comarcal, fabricación de pellets o entrega gratuita de leña a los vecinos ...
- Actualmente se confía en grandes medios que normalmente son suficientes salvo cuando se da mucha biomasa seca (bosques principalmente de pinos) y la regla del 30: más de 30 km/h de viento, menos de 30% humedad, más de 30º temperatura, factores que el cambio climático hace más frecuentes. No cabe duda que la tecnología debe permitir mejorar la detección precoz y la maquinaria de extinción. Hay mucho margen de mejora. Por ejemplo que helicópteros e hidroaviones (o aviones mayores como en Francia) puedan actuar de noche: no se entiende que con radares, cámaras térmicas, visores nocturnos o lo que haga falta todavía tengan esta limitación. Pero aunque se logren estas mejoras todavía tendremos incendios inabordables. La prevención es más básica que nunca.
- Las podas o desbroces prescritos no deben ser la escusa para eliminar toda forma de vegetación, por lo que hay que ser selectivos y evitar afectar a especies o comunidades protegidas. En general son tan escasos que no son mayor problema y siempre se podrá adaptar las medidas de prevención a su presencia. En el caso de los árboles, los desbroces generalizados por personal que no reconoce las especies que alcanzan porte arbóreo causan daños excesivos. Estos deben protegerse mientras no alcancen una densidad excesiva (por ejemplo respetar un arbolillo cada 25m2 o 10 m lineales, que podrá reducirse según vallan creciendo. Así podremos contar en el futuro con sus beneficios: sombra, refugios climáticos, sumideros de carbono, refugio biodiversidad, etc.


